Llegamos al aeropuerto del Prat con bastante tiempo pues mi nivel de histerismo se apacigua esperando horas y siendo el primero en facturar, así que nos dirigimos al stand de Air France.
- Sus pasaportes, por favor. Ajá…pero…¡ustedes acaban de perder el vuelo!
- No puede ser –le contestamos, ayer nos llamaron para cambiarnos el vuelo T_T
- Pues lo han perdido, les doy el teléfono de JAL y hablen con ellos.
Quince minutos más tarde, a otra de personal de tierra de Air France se le enciende la bombilla y se disculpan diciendo que se trata de un error informático…Ya sabéis, por cada error informático (total, las máquinas no se pueden defender), Kthulu mata a un gatito…
Cogemos el avión, llegada a París Charles de Gaulle en menos de dos horas. Todo en orden, sólo hay que cambiar de terminal, tenemos hora y media, tiempo de sobra…o eso pensábamos :-S El ejército se pasea por la terminal y nos corta el paso. Nadie nos responde, todo el mundo histérico…aviso de bomba? Tan pronto como nos retienen, nos dejan avanzar: corre, corre!
Volamos con JAL en dirección Narita, 12 horas interminables en las que Monsieur del pasillo se toma algo y no se despierta salvo para comer: Liberté para mi vejiga, señor!
Una vez llegados, control de inmigración (toda China se puso de acuerdo para pasarla al mismo momento), validar el JRPass (pan comido!), cambiar dinero (el cambio fue 6 yenes por euro por encima de la oficina de Barcelona ^^
Salimos pitando para coger el Narita Express (NEX) en dirección a Shinjuku y nos paramos en Tokyo para allí coger el Shinkansen Asama en dirección Nagano. Ambos billetes nos los prepararon al validar nuestro JRPass (aviso al viajero, los billetes reservados con JRPass no se tienen que validar en las máquinas, sino haréis salir corriendo al taquillero de turno para indicaros que paséis!). Una vez en Nagano, ya de noche, las luces adornan las calles. Compramos nuestro billete en una compañía de tren local en dirección a Yudanaka y cenamos un bento en la estación mientras esperamos la llegada del tren…
Una eternidad después llegamos a Yudanaka y, para nuestra sorpresa, nos habían venido a buscar en coche la gente del ryokan sin nosotros pedirlo acaso…
Nos alojamos dos noches en el ryokan Seifu-so, un negocio familiar, de gente encantadora, amable y siempre sonriente. Como buenamente pueden nos explican en perfecto japonés que tienen alguien viviendo en Sevilla y un número 50-52…todavía intentamos averiguar el significado
Y hasta aquí el primer día: 26 horas de viaje que han valido, y mucho, la pena! Sayonara!

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